martes, 9 de mayo de 2023

No te amo porque me amas


Como es sabido, nadie te prepara  para enamorarte o enfrentar un corazón herido; empero, las razones para hacerlo se acrecientan con urgencia, después de echarle un ojo a los problemas de salud mental que enfrentamos como sociedad. A partir de ahí podemos concluir que es más que necesario revisar y escuchar nuestras emociones.

Los sentimientos, que son tan preciados para compartir con otros, para ser y entrelazarse con otras almas, se convierten con los años en una banalidad; tanto así, que a los 30s ya se puede percibir cierta decepción en el rostro, como sí nada pudiese sorprenderlos o aliviarlos de su pesada carga. A diferencia de la adultez, de niños podían reaccionar ante cualquier emoción con gran perplejidad, y eso que era novedoso parecía algo de lo que alegrarse. Por ejemplo, cuando nos enamoramos por primer vez, nos es difícil controlar los impulsos, y el sufrimiento porque es una nueva experiencia. Así pues, enamorarse equivaldría, desde mi opinión, no tanto a perder el juicio, sino, a encontrarse asombrado con la existencia del otro, que se presenta como un milagro. Debido a ese asombro, se da cómo consecuencia, un cúmulo de sensaciones que estallan en el alma, y que difícilmente podemos reprimir. Ese "llamado del amor" cómo lo nombraba mi madre, nos hace encontrarnos y entendernos de múltiples formas. Sin embargo, ¿alguna vez hemos cuestionado cómo debemos amar? 

Por ejemplo, para Marion, solo se debe buscar la reciprocidad en el amor, ya que es la única forma de ser felices. Sin embargo, cabe preguntarnos sí acaso es posible la reciprocidad. Es decir, ¿aquello que entregamos puede ser devuelto de igual forma, y cómo? 

Yo me atrevería a  afirmar que la reciprocidad de Marion es una fantasía, en cuanto nadie conoce  más que uno mismo cuán inmensos pueden ser los sentimientos. Empero, creo que el verdadero amor debe basarse en la búsqueda de dar. He comprobado, a lo largo de los años, que la búsqueda de la reciprocidad cezga a los amantes, ya que, ESE AMOR A LO RECÍPROCO, se instaura en nosotros como una necesidad narcisista de apoyarnos en el "ser amado" valiendonos de su afecto para aumentar nuestro ego. 

Para mí, amar debe sentirse cómo las paletas qué me daba mi madre de pequeña, cómo la comida que dejaba para saciarme, y el pan que se quitaba de la boca. Considero que no hay nada más soberano que la dicha de amar sin esperar nada de regreso.

 En conclusión, queridos lectores, hoy les escribo para desearles no la gracia de ser amados, sino, de aprender a amar abiertamente y sin coraza. 






1 comentario:

  1. Que destacable observación... Solo amar y dejarte llevar, solo ser tú y todo está bien

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