Toda la vida nos codeamos unos a otros
Dice mi cineasta favorito "Won Kar wai"
Y codearse significa un segundo, una eternidad, o solo un acoston de noche.
Todas las personas que alguna vez significaron algo para nosotros, nos codearon en varias oportunidades, fueron extraños que no volteamos a ver, que caminaron en sentido opuesto, que vivieron en la misma línea destinados a encontrarnos.
Y esos extraños también se codearon con otros, se tropezaron con la misma piedra, abrieron la misma puerta, soñaron con conocer los mismos lugares, y quizá, se sentaron en el mismo restaurante un par de veces.
Esos extraños que nunca fueron extraños, esos fantasmas que se esconden hasta que estamos dispuestos a escucharlos, siempre estuvieron ahí, en la misma línea del tiempo, tropezando con otros hasta hallarnos.
Nada es casualidad, ¿O si lo es?, ¿Es la casualidad la que une a dos personas que siempre estuvieron a un paso de encontrarse?
Sea la casualidad, el destino, el karma, Dios o el sistema, cualquier razón que nos uniera a ti y a mí después de un largo tiempo, lo agradezco.
Agradezco el codearnos múltiples veces hasta llegar a nosotros, agradezco tu tiempo limitado en mi vida, y agradezco que vuelvas a ser un extraño que tropiece con otros fantasmas.