Pudieran mis manos odiar tu cabello.
Pudiera mi voz desteñir tu nombre.
Pudiera mi alma dejar de abrigarte.
Pudiera el odio apoderarse de mí.
¿Puedo olvidar lo que alguna vez fuimos?
¿Puede el ser humano perdonar
la daga con la que él mismo se hirió?
Paralizo el tiempo
con tus manos
sobre mi cuello.
Una voz me llama desde el vacío.
¿Alguna vez me oirá?
Soy un fantasma
en el mundo del otro.
Habito cada rincón
de esta sala vacía,
bailando la melodía de tu lira.
¿Acaso sé quién soy?
Me perdí en esta puerta
abierta de par en par al infinito,
y aun así
me desvanezco en el espacio,
debajo del agua,
como una niña.
¿Alguna vez escucharon mis latidos?
¿Sabe el doctor dónde buscar mi dolor?
Ahí donde estuviste…
¿pueden borrar mis memorias?
Los recuerdos buenos se difuminan.
El corazón dejó de latir.
No es que te extrañe…
no.
Es que no encuentro la salida.

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