sábado, 18 de enero de 2025

El enfrentamiento con la muerte y nuestra realidad cósmica.


Estos días he estado pensando en retomar mi blog, un espacio que había abandonado durante un largo período sabático. Me alejé porque escribir me generaba un desgaste emocional que, en su momento, no logré comprender. Sin embargo, la semana pasada decidí volver a escribir. A pesar del cansancio que puede implicar, escribir tiene un efecto peculiar: me invita a reflexionar, algo que parece escasear en mundo dominado por la sociedad del cansancio. Quizás sea porque escribir nos obliga a detenernos y, por un instante, pensar. 

Estos días, entre los temas que han ocupado mis pensamientos, destaca nuestra conexión con el cosmos. Me he preguntado si ese vínculo es una realidad objetiva o una construcción subjetiva, y pronto me encontré pensando en lecturas en la biblioteca de la universidad sobre Jung. Aunque comprender su obra siempre ha sido un desafío personal (especialmente tras las críticas de mi profesor Javier a mis ensayos), me resulta inevitable recurrir a él cuando reflexiono sobre la simbología y nuestra búsqueda de sentido.

Siendo sincera, en mi vida personal, mis amigos y yo solemos compartir lecturas y discusiones sobre todo tipo de creencias ancestrales: desde las estrellas hasta el tarot. Aunque a menudo estas prácticas se abordan desde la ironía (que es parte de nuestra esencia como amigos), considero que esconden algo más profundo. De manera personal, me parece que la búsqueda de sentido es un acto intrínsecamente humano, una respuesta al vértigo de ser arrojados a un universo aparentemente indiferente. Considero que es un proceso que nos desnuda y nos enfrenta a nuestra finitud.

Para Jung, la conciencia de la muerte —más que los acontecimientos de la vida misma— es lo que nos impulsa a reflexionar. Saber que somos mortales nos lleva a explorar nuestra realidad como seres humanos. Y en ese sentido, los símbolos y las narrativas nos ofrecen consuelo. Aunque los pseudo científicos consideren "ignorantes" a nuestros antepasados por proyectarse más en el cielo que en la tierra, está era su forma de crear mapas simbólicos para orientarse dentro del caos. Y, a pesar de que la ciencia moderna ha despojado la cosmología de muchos de sus misterios, seguimos buscando en él respuestas, quizás porque necesitamos algo más que datos: necesitamos significado. 

Esa búsqueda de sentido, según Jung, está profundamente ligada a lo que él llamó el "proceso de individuación", que consiste en integrar los distintos aspectos de nuestra psique —consciente e inconsciente— para alcanzar un estado de totalidad que él denominó "Self" o el "yo". Es aquí donde entra en juego la simbología. Para Jung, los símbolos y los arquetipos no son meras invenciones de nuestra cultura, sino manifestaciones del "inconsciente colectivo", un depósito universal de experiencias humanas que trascienden épocas y contextos (desde mi perspectiva, un cosmos dentro del cosmos).

El tarot, por ejemplo, está repleto de arquetipos que alguna vez fueron explicados en la psicología analítica. Cada uno de ellos representa una faceta del viaje humano (por ejemplo, la muerte simboliza introspección y cierre).  Estos sistemas simbólicos no solo nos conectan con nuestro pasado ancestral, sino que también nos ofrecen herramientas para navegar nuestra propia psique (proyectada a la realidad). Luego, al explorar estos símbolos, nos encontramos con partes de nosotros mismos que a menudo permanecen ocultas. 

Para Jung, esta conexión entre el individuo y el universo no es casualidad. Todo lo que percibimos está teñido por nuestras proyecciones, por esa tendencia de la psique humana a ver en el mundo exterior reflejos de su mundo interior (nuestro inconsciente). En ese sentido, el cosmos se convierte en un espejo: al contemplar las estrellas, en realidad estamos contemplándonos a nosotros mismos. 

Así pues, aunque muchos descartan estas prácticas como meras supersticiones, yo las considero una forma legítima de autoconocimiento. La simbología, las constelaciones o incluso los rituales ancestrales no son absurdos; son intentos humanos de darle forma a lo inexplicable, de encontrar significado en el caos. En este proceso, me identifico tanto con el absurdismo de Camus como con el existencialismo de Sartre: aunque el universo pueda parecernos vasto e indiferente, somos nosotros quienes elegimos (o no) construir un sentido en él. 

Finalmente, a mi modo de verlo, considero que la inmensidad del cosmos, y mi relación con este está determinado por aquello que se encuentra dentro de mi misma. En es sentido, comtemplarnos es totalmente legítimo, más allá del método que elegimos para hacerlo.

martes, 2 de julio de 2024

Todo sobre un corazón roto

 Hace unos días estuve leyendo las cartas que Kafka escribió a Milena, hace mucho no leía por el gusto sincero de la lectura, y quise empezar por algo que no fuese tan denso para mí gusto. Tenía dos opciones, era Kafka o Sábato, me he decidido por Kafka. En una de esas tardes de café en la tarde una frase resonó con mi situación actual, el autor le escribía a su sirena: "Partir es todo lo que uno necesita saber sobre el amor." Y me ha quedado resonando. 

¿Que es partir para Kafka? ¿Y por qué es lo único que debemos saber del amor? Para los enamorados, partir iría de la mano de romper, y el olvido no está dentro de lo que se desea cuando se ama. Entonces, ¿Por qué partir? Quizá el autor se refiere a dejar ir, pensé, entonces, dejar ir debe ser el acto de amor más noble del mundo dentro de la visión de Kafka, que era un empedernido. Así pues, ¿aprender a soltar es más loable que sostener aquello que ya no nos sostiene?

Hace unos meses terminé una relación, recordé. Pero dentro de mi personalidad ansiosa y neurótica no estaba el "dejar ir", que para mí significaba "falta de amor"; sin embargo, no hay nada más precioso que finalmente hacerlo. Entre las charlas con mi padre, los consejos de mi madre y el apoyo de mis amigos, además de las lecturas, comprendí que no hay forma de sanar un corazón roto, ni de atreversar una ruptura, no hay un paso a paso correcto que nos indique que camino seguir, incluso en los libros de autoayuda, que para ser realista, solo intentan hacer el trago mas ameno. Empero, una lección que nos enseña el amor, tal como escribia Kafka en su pequeño escritorio de noche, o Cerati en su filosofía de vida, es que decir adiós hace parte de nuestro crecimiento personal, por más doloroso que sea.

Quiero despedirme diciendo lo siguiente, amigos, amigas y amigux, Para aquellos que aún no han sanado un corazón roto, y que son igual de empedernidos al pobre Kafka o a mi, el único consejo verdadero para aprender a amar realmente es aprender a partir cuando se debe.


sábado, 2 de marzo de 2024

Fantasmas que se esconden

 

Toda la vida nos codeamos unos a otros
Dice mi cineasta favorito "Won Kar wai"
Y codearse significa un segundo, una eternidad, o solo un acoston de noche.

Todas las personas que alguna vez significaron algo para nosotros, nos codearon en varias oportunidades, fueron extraños que no volteamos a ver, que caminaron en sentido opuesto, que vivieron en la misma línea destinados a encontrarnos.

Y esos extraños también se codearon con otros, se tropezaron con la misma piedra, abrieron la misma puerta, soñaron con conocer los mismos lugares, y quizá, se sentaron en el mismo restaurante un par de veces.

Esos extraños que nunca fueron extraños, esos fantasmas que se esconden hasta que estamos dispuestos a escucharlos, siempre estuvieron ahí, en la misma línea del tiempo, tropezando con otros hasta hallarnos.

Nada es casualidad, ¿O si lo es?, ¿Es la casualidad la que une a dos personas que siempre estuvieron a un paso de encontrarse?
Sea la casualidad, el destino, el karma, Dios o el sistema, cualquier razón que nos uniera a ti y a mí después de un largo tiempo, lo agradezco.

Agradezco el codearnos múltiples veces hasta llegar a nosotros, agradezco tu tiempo limitado en mi vida, y agradezco que vuelvas a ser un extraño que tropiece con otros fantasmas.

sábado, 27 de enero de 2024

Dios en el mundo.

 Dios está en el mundo.


Dios está en el mundo.

Está en los brazos de mi madre,

Las caricias de mi padre.


Lo encuentro en el río cuando se desborda

Y en el sonido de los ruiseñores.

Lo encuentro en las cosas que viven, 

Y en el recuerdo de los que han muerto

Luchando por la vida.


Dios está en el mundo

desbordando sabiduría

Sobre los poetas que sólo encuentran 

La fuerza en la palabra.


Está en las manos del obrero

Que lleva la carga de sus hijos,

Y del pueblo que grita libertad.

Está en los bosques que se incendian

Y en el agua que bebemos.


Está en la cima de la montaña,

En el colibrí cuando agita sus alas

Está en los besos de nuestros amados

Y en la arena que se desliza sobre nuestros dedos.

Está en las nubes, el sol y la luna

Está en nosotros, cómo uno solo. 


Dios está en todas partes, 

Pero lo buscamos donde no está.

¡Qué triste que el hombre haya tenido que crear otros mundos, otros dioses, más allá de la vida misma!

sábado, 13 de enero de 2024

El olvido que seremos

 El olvido que seremos 


El amor construye el camino hacia el olvido 

El olvidar no significa dejar de recordar 

Sino, no sentir algo al respecto.

Quedarte sin expectativas, o ilusiones

Que antes aguardaba el alma. 



El amor es esperar y perdonar,

El amor es paciencia y posibilidad.

El olvido en cambio, es la nada absoluta,

Quedarse en el vacío, 

El espacio que no existe. 


El amor es abrazar el alma del otro,

El olvido es despegarse. 

Amar significa muchas cosas 

Que se las lleva el tiempo 

Muy lejos 

Dónde solo existe la nada 

Y el olvido de lo que seremos. 

 En definitiva, el amor es la cosa más triste del mundo 

cuando se acaba. 






miércoles, 20 de diciembre de 2023

Como aman los amantes.

 

El amar a alguien
El amar a alguien siendo y reconociendo
Su presencia en mi vida, como algo pasajero.
Amar a alguien en su estado de pureza y tempestad.
Amar las noches intranquilas y los momentos de inmensa alegría, perderme en su inmensidad y encontrarme en su figura.
Amar a alguien uniendo su alma con la mía, sin miedo de sumergirme por completo.
Amar a alguien ardiendo y entregando cada suspiro a su favor.
Amar uniendo sus dedos con los míos en una danza que no termina.
Amar a alguien reconociendolo como un ser completo, un visitante en nuestra vida.
Amar a alguien trabajando en lo que nos duele, amar a alguien con la inocencia de un niño.
Amar a alguien perdiendo el miedo a la incertidumbre.
Amar a alguien entregando nuestro corazón y añorando su regreso.
Amar a alguien como un viajero, amar a alguien con delicadeza.
Amar a alguien besándole el dolor, amar a alguien apoyándose en nuestra espalda, dónde siempre tendrá un lugar.
Amar a alguien esperando días, años, meses, con esa única persona, con paciencia y esmero.
Amar a alguien como la primera vez que nuestros ojos miraron los de nuestra madre: amarlo con asombro, amarlo en su esencia.

viernes, 27 de octubre de 2023

AULLIDO

 Aullido



Pensé en el nombre de esto, pensé que quizá debería llamarse de otra forma, por ejemplo: Las mujeres somos de eros; los hombres no son cómo los perros, etc. Pero, en el proceso preferí ‘’Aullido’’, que es un nombre bastante común para los literatos (por ejemplo, se me viene a la mente la famosa pieza de Allen Ginsberg, uno de mis poetas homosexuales favoritos). Empero, se va a llamar cómo creo, es el grito ahogado de todas las mujeres en cada rincón el mundo. 


Estos días participé en un club de lectura de mujeres, la directora auspiciaba el debate, y me quedaron algunas frases de muchas. Una de ellas, relató: ‘’en mi casa, éramos mi mamá, mis hermanos, y yo. Para todos había un día específico para la limpieza, pero mi madre era más condescendiente con ellos, por lo que, YO tenía que tratarlos cómo niños; E incluso, si lo desean los lectores, cómo PERROS. Eso significaba que yo tenía la labor de limpiar el desastre que ellos dejaban y aún peor, tenía que entenderlos’’ 


Esa historia la llevo en el consciente desde que la escuché, y hoy en una de mis caminatas decidí escribir sobre ello, porque sé que esto es un cuento universal para todas nosotras. Admito que sentí rabia, y aún después de mucho tiempo sigo sintiéndolo, porque a ninguna mujer se le ha enseñado a entenderse a sí misma, cómo si a entender al varón,  ‘’el eterno creador de mundos.’’ 


A las mujeres nos enseñaron desde la creación a ser ‘’el ser conforme a su hombre’’ entonces, Eva debía ser imagen perfecta de Adán, así pues, debía entenderlo, escucharlo, reírse con él, darle hijos, y trabajar en ser el orgullo de su hombre; todos sabemos el final: Eva era una rebelde empedernida. Sí miramos por otra parte, Maria no era más que una incubadora del Dios supremo, no era una puta rebelde cómo Eva, y por eso, muchos cristianos siguen venerando la, mientras al monstruo femenino lo condenan por existir fuera de los árboles del edén impuestos por el señor. 


Así pues, cómo a Eva, a las mujeres nadie las entiende, ni ellas mismas, porque no nos enseñaron a hacernos a nosotras mismas, porque no nacimos cómo algo divino, porque el plan no era que el salvador tuviera ovarios. Cómo el etéreo ‘’Hombre vitruvio’’ de Da Vinci, no hay espacio para lo divino en el espectro de lo femenino. De hecho, es repulsivo nuestro cuerpo, tanto en la creencia occidental (heredada de los griegos) cómo oriental. Es repulsiva nuestra sangre, nuestra vulva, nuestro sudor y nuestros senos, que deben ser siempre tapados, para la dicha o desgracia del varón. 


Sin embargo, irónicamente, tal cuál cómo el cuento del amo y el esclavo, el hombre viene siendo un perro desde hace mucho, manteniendo ese estatus con gracia. A las mujeres nos adiestran desde que nacemos a ser esclavas del hombre, una mujer debe callar para que su hombre hable, una mujer debe agachar la cabeza ante los errores de su hombre, nunca hacerles ver su falla, porque sino, es una histérica, un monstruo in comprensivo y repulsivo (recuerdo la frase: sí no te gusta cómo soy, déjame; de uno de los hombres con los que salí). Y así, en la actualidad, seguimos repitiendo los mismos errores, seguimos creyendo que vivimos a su imagen y semejanza, creemos que sí no nos dan de su amor no servimos cómo mujeres, es por ello que cambiamos nuestra forma para asemejarnos y tratamos de no causar ‘’impertinencias’’, somos mujeres pero a la vez no lo somos. Ante esto, surge la pregunta que aún sigo haciéndome día a día: ¿qué es ser mujer?, y quizá muchas, cómo yo alguna vez, callará. 


La hipocresía de la creación divina no es que él se realice así mismo mientras dependa de su mujer, de su confirmación y amor. La verdadera hipocresía es que piensen que eso pueda ser su autonomía y libertad, y lo usen a su favor. En mi imaginario no dejo de pensar en los mejores pensadores de la época, cómo Schopenhauer y Nietzsche, escribiendo sus grandes obras, buscando  la aprobación de una mujer, sea su madre, o su objeto de deseo  (en el caso de N: Salome). Entonces, sí replanteamos la cuestión, a las mujeres si se nos ha otorgado un poder, pero no es más que uno que les funciona a ellos. Por eso, el segundo título que pensé para este escrito fue: ‘’Los hombres no son cómo los perros’’. Porque hay un poder para nosotras mismas siendo esclavas: nos enseñaron a servirles; por tanto, no sabemos servirnos a nosotras mismas. Y ese poder es una droga que nos persigue: queremos querer a un hombre necesitado, un niño que comprender y abrazar. Mientras nos despedimos de nuestra propia autonomía, porque no conocemos otro poder que no sea ese. El varón, por otra parte, desea ser servido, y por ello, muchas veces, acepta la frase: los hombres son cómo niños.  


Ante este panorama desalentador, MUJERES, solo pido su comprensión, debemos esforzarnos por darnos cuenta, abrir los ojos y salir de la caverna. El verdadero poder no se encuentra en arrastrarnos a sus pies mientras los cuidamos. Ese falso poder es otorgado por ellos para sentirnos bien con nosotras mientras dependemos más y más de nuestros esposos, hermanos, socios, amigos y jefes. El verdadero poder se encuentra en nosotras, en nuestra propia autonomía, en hacernos y crearnos. Creo que solo cuando nos demos cuenta del poder que tenemos, y sepamos usarlo, podremos vencer por fin las garras de Dios, que nunca fue más que un verdugo de nuestra propia historia. 


sábado, 15 de julio de 2023

La mierda de los míos.

 



He soñado fantasías

de mis muertos perdidos,

rechinantes de dientes 

absorbidos por la histeria colectiva

en el camino al alba infinita

Donde se desnudan los anarquistas 

de una mente sin sentido.

Allí donde el caballo de Nietszche abraza la maleza 

y se restriega contra el fango oloroso,

ese que nos pide a todos ser una unidad pavorosa

un apolíneo descenso de la raza humana, que nos cubre con el excremento de lo idóneo.


Y escucho en las calles el aullido de los indios, pobres y negros

a quienes las ideas abandonan, a quienes la historia rechaza

¡Pobres de ellos!, dicen los blancos abrochando sus botones y sombreros elegantes. ¡Pobres todos, muertos y abandonados a la suerte de la naturaleza en esta vida del absurdo!


He visto a las mejores ideas ser usadas para limpiar la mierda de los señores

Y a los poetas alcohólicos, coléricos, drogados suicidarse en los árboles de paz construidos por los hispanoamericanos que una vez celebraban la vida donde nuestros antepasados formaron murallas, que ahora se venden, cómo la cultura, en bazares y antros.


Escuché cánticos de las vírgenes consagradas mientras reventaban sus cráneos y manoseaban sus vulvas en honor a deidades antropomorfas manchadas de egolatría y desdén.

Recité versos sofocantes y apedreé a las putas del caribe amarradas de manos y pies a sus celestinos. 

Escupí y grité a la utopía, a los idealistas y moralistas que masturban su mente con ideas perdidas en la sangre de Jesucristo, que derramó gotas de esperanza perdida de lo humano.

Aplaudí a la suerte, y me burlé de ella, mientras me despedía del último cuerdo, con abrazos y besos, ese que no existe, que nunca existió, pero que soñaron nuestros muertos caídos en el frente donde la sangre manchó las banderas de la paz.


martes, 9 de mayo de 2023

No te amo porque me amas


Como es sabido, nadie te prepara  para enamorarte o enfrentar un corazón herido; empero, las razones para hacerlo se acrecientan con urgencia, después de echarle un ojo a los problemas de salud mental que enfrentamos como sociedad. A partir de ahí podemos concluir que es más que necesario revisar y escuchar nuestras emociones.

Los sentimientos, que son tan preciados para compartir con otros, para ser y entrelazarse con otras almas, se convierten con los años en una banalidad; tanto así, que a los 30s ya se puede percibir cierta decepción en el rostro, como sí nada pudiese sorprenderlos o aliviarlos de su pesada carga. A diferencia de la adultez, de niños podían reaccionar ante cualquier emoción con gran perplejidad, y eso que era novedoso parecía algo de lo que alegrarse. Por ejemplo, cuando nos enamoramos por primer vez, nos es difícil controlar los impulsos, y el sufrimiento porque es una nueva experiencia. Así pues, enamorarse equivaldría, desde mi opinión, no tanto a perder el juicio, sino, a encontrarse asombrado con la existencia del otro, que se presenta como un milagro. Debido a ese asombro, se da cómo consecuencia, un cúmulo de sensaciones que estallan en el alma, y que difícilmente podemos reprimir. Ese "llamado del amor" cómo lo nombraba mi madre, nos hace encontrarnos y entendernos de múltiples formas. Sin embargo, ¿alguna vez hemos cuestionado cómo debemos amar? 

Por ejemplo, para Marion, solo se debe buscar la reciprocidad en el amor, ya que es la única forma de ser felices. Sin embargo, cabe preguntarnos sí acaso es posible la reciprocidad. Es decir, ¿aquello que entregamos puede ser devuelto de igual forma, y cómo? 

Yo me atrevería a  afirmar que la reciprocidad de Marion es una fantasía, en cuanto nadie conoce  más que uno mismo cuán inmensos pueden ser los sentimientos. Empero, creo que el verdadero amor debe basarse en la búsqueda de dar. He comprobado, a lo largo de los años, que la búsqueda de la reciprocidad cezga a los amantes, ya que, ESE AMOR A LO RECÍPROCO, se instaura en nosotros como una necesidad narcisista de apoyarnos en el "ser amado" valiendonos de su afecto para aumentar nuestro ego. 

Para mí, amar debe sentirse cómo las paletas qué me daba mi madre de pequeña, cómo la comida que dejaba para saciarme, y el pan que se quitaba de la boca. Considero que no hay nada más soberano que la dicha de amar sin esperar nada de regreso.

 En conclusión, queridos lectores, hoy les escribo para desearles no la gracia de ser amados, sino, de aprender a amar abiertamente y sin coraza. 






jueves, 4 de mayo de 2023

Sobre lo absurdo

 Sí fuéramos más conscientes de la inconsistencia en la vida, de la falta de sentido, de la realidad de nuestro destino cómo homo sapiens, o humanos políticos a no ser más que seres que residen en un mundo cómo microscópicos y pintorescos "seres en el ahí", entenderíamos - quizá- que la realización no es fruto de nuestros esfuerzos, sino de nuestros propios inventos. 

Así mismo, como Camus alguna vez escribió en el Mito de Sísifo, no hay un sentido ininteligible para la cosa en sí, solo existe aquello que existe, y algo más allá, como el "significado" solo surge de la esperanza que el corazón humano alberga para encontrar su propia "verdad", una verdad que lo absorbe y entorpece.

Así pues, como los seres ahí que somos, podemos decidir que el tiempo, y las inconsistencias de la vida, como la falta de motivación, de oportunidades en el mundo y las distintas realidades alternas, ya no controlen nuestra huella o paso en el espacio en el que somos y estamos. Aunque difícil, he hallado más desalentador apresurarme (palabra inventada, por supuesto, por la idea del tiempo) que entender que mi esencia no tiene esencia y que yo, no tengo que ser nadie más que mi misma en este mundo de lo absurdo. 


sábado, 22 de abril de 2023

Amor

 Estos días han sido más ajetreados que otros, y a veces, por más que intento escribir, no hallo la palabras que me representan.

Queria hablarles del amor, más bien, de mi amor, y el por qué considero que debe ser más que todo, una circunstancia que se da de manera natural cómo experiencia  subjetiva. Y así, y todo, desde mi subjetividad les escribo; a pesar, de que no represente a nadie, solo a mi misma.



Hoy le vi, y de nuevo, luego de mucho tiempo, compartimos un espacio juntxs, lxs dos, siendo alegres y distantes cómo siempre hemos mantenido nuestro vínculo.

No le conozco, ellx tampoco, y me río de considerarlx mi amor a pesar de que pasa el tiempo, y los días se vuelven mas monótonos. Quizá el amor para mi representa la idealización de su ser, de su tiempo, de permanecer en su mismo espacio y atmósfera, más allá de los límites que elle o yo no imponemos. 


Le conocí antes de entrar a la carrera, y fui feliz con saber que existía, más allá de mi imaginación y mis sueños. De echo, por ello decidí estudiar filosofía, y por esa persona hoy me gradué. 

Sin embargo, cuando intenté acercarme (en una de esas oportunidades universitarias, NO SE DIO, Y está bien, supongo).


En fin, finalmente, A TI, MI AMOR, solo me queda ANHELAR tu felicidad, y esperar la dicha de tú corazón. Se que has pasado por mucho, y se que, aunque tímidx, constantemente te retas a empezar.



Para mí amor que me lee, te deseo lo mejor, éxitos en tu vida, y felicitaciones por tu título. 

Abandonarse

  Estos días han sido completamente diferentes al resto del tiempo. He estado intentando equilibrar una vida que, a veces, parece no ser la ...